Abr 19 2016

Mes del libro digital

 

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El libro digital, parece estar ya claro, no llegó a reemplazar al libro impreso. Las virtudes del libro digital son distintas, incomparables: permiten romper fronteras, mayor portabilidad, abaratar costos y proponer nuevos desafíos a los lectores. Estos factores han llevado a que las bibliotecas apuesten por ellos y, lentamente, también las editoriales. La pregunta es, ¿qué pasa entonces con los lectores? En abril celebraremos el mes del libro, centrándonos en los libros digitales y en resolver las numerosas dudas que los rodean.

La Encuesta Nacional de Acceso y Usos de Internet (Subsecretaría de Telecomunicaciones, 2015), indica que el 70% de los chilenos son usuarios de Internet, manifestando como primera razón de su uso que “permite tener más acceso a información”. Otro dato: en Chile hay 2,5 celulares por persona. Ambas cifras, sin embargo, contrastan con los entusiastas de la lectura de libros digitales. Según la Encuesta de Comportamiento Lector (Plan Nacional de la Lectura, 2014) un 74% de los chilenos declara no haber leído libros en formato digital en el último año. Nuevos esfuerzos se han generado para que estos números cuadren.

Las bibliotecas han encabezado la promoción de la lectura digital en Chile. El año 2011, Biblioteca Viva inauguró el préstamo de e-books, con su campaña La biblioteca del futuro. Todos los usuarios inscritos en Biblioteca Viva pueden leer libros digitales de autores como Pablo Simonetti, Eduardo Galeano y Noam Chomsky. El año 2013, el Estado dio un paso adelante. La Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) presentó la Biblioteca Pública Digital de Chile, que hoy alcanza 8.000 títulos disponibles gratuitamente para su lectura en equipos móviles como tabletas, teléfonos o e-readers. Este año, la misma Biblioteca Pública Digital de Chile lanzó una aplicación que hace todavía más accesible la lectura digital. Ahí están, por ejemplo, Condorito, Paul Auster y Gabriel García Márquez; novedades editoriales que se complementan con la bibliografía patrimonial que se ha preocupado de digitalizar Memoria Chilena y la Biblioteca Nacional Digital.

Y también existen unas pocas editoriales en nuestro país que han tenido avances significativos. El año 2015 la editorial Amanuta recibió una importante distinción por Caperucita app, la versión digital del cuento de Caperucita, escrito por Gabriela Mistral e ilustrado por Paloma Valdivia: ganó el Digital Ehon Award en la Feria del Libro Infantil Digital de Japón. La misma editorial lanzó Es así, también en versión digital, de Paloma Valdivia, ilustradora que ha estado en la vanguardia en esta materia en nuestro país. Y más editoriales nacionales se han aventurado en los libros digitales para niños, como Pehuén con La verdad sobre las sirenas, de Fita Frattini. En el caso de la literatura general, está eBooks Patagonia, la primera editorial 100% pensada desde lo digital, que ha incentivado a otras editoriales y autores a sumarse a este proceso.

Aunque parecen ser positivas las cifras de la Dibam (el año 2015 prestó cerca de 1.000 libros mensuales digitales a través de su sitio, creciendo casi un 150 % en relación a 2014), todavía existe cierta resistencia y dudas por parte de los lectores. ¿Cuál es la diferencia, por ejemplo, entre un libro digital y uno digitalizado? Durante todo este mes, nos dedicaremos a profundizar en este tema. Escucharemos la opinión de autores, editores y lectores sobre la lectura digital. También hablaremos con quienes han estado a la vanguardia de esta materia en nuestro país. Y esperamos, finalmente, sacar algunas conclusiones.

Fuente: http://www.fundacionlafuente.cl/mes-del-libro-digital-desdibujando-fronteras/#sthash.tNRzWpCP.dpuf

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